Una vacuna produce una respuesta antitumoral de larga duración en melanoma

Cuatro años después de que un grupo de pacientes con melanoma fueran tratados con una vacuna personalizada contra el cáncer, la respuesta inmune generada por la vacuna sigue siendo sólida y eficaz y mantiene las células tumorales bajo control.

Investigadores del Instituto del Cáncer Dana-Farber, el Hospital Brigham and Women’s y el Instituto del MIT y Harvard (EE.UU.) publican hoy en «Nature Medicine» los resultados de un estudio que demuestran la duración de la respuesta inmune generada por la vacuna, conocida como NeoVax, que actúa dirigiéndose a proteínas específicas en las células tumorales de cada paciente.

El estudio ha visto que, casi cuatro años después de la vacunación, las células del sistema inmunológico de los pacientes permanecían activas, no solo contra las células tumorales portadoras de esas proteínas distintivas, sino que también se extendieron a otras proteínas que se encuentran en las células tumorales de esos pacientes.

«Estos hallazgos demuestran que una vacuna de neoantígenos personalizada puede estimular una respuesta inmune duradera en pacientes con melanoma», afirma la coordinadora del estudio Catherine J. Wu. «La respuesta inmune inicial dirigida se ha ampliado a lo largo de los años para brindar a los pacientes una protección continua contra la enfermedad».

El estudio involucró a ocho pacientes que se habían sometido a una cirugía para tratar su melanoma avanzado pero que tenían un alto riesgo de recurrencia.

En un primer ensayo clínico de fase 1 fueron tratados con NeoVax a las 18 semanas después de la cirugía.

La vacuna está hecha de fragmentos de proteínas, llamados epítopos, que emergen de la superficie celular y sirven como señales para el sistema inmunológico. Los epítopos de NeoVax provienen de neoantígenos, proteínas anormales en las células tumorales que advierten que una célula es cancerosa y debe destruirse. Debido a que los neoantígenos se encuentran solo en las células tumorales, desencadenan una respuesta inmune que evita el ataque de las células normales.

Para fabricar NeoVax, se escanea la secuencia de ADN en el tumor de un paciente para identificar los epítopos clave dentro de los neoantígenos de las células tumorales. Los epítopos sirven como ‘dianas’ para las células T, que lideran el ataque del sistema inmunológico contra el cáncer.

Cuando un paciente recibe NeoVax, los epítopos generan una respuesta del sistema inmunológico contra cualquier célula de melanoma que los presente.

En el nuevo estudio, los investigadores encontraron que a los cuatro años después del tratamiento con NeoVax, los ocho pacientes estaban vivos y seis no mostraban signos de enfermedad activa.

Cuando los investigadores analizaron las células T de los pacientes, las células del sistema inmunológico estimuladas por la vacuna, encontraron evidencia de que las células no solo «recordaban» sus epítopos diana iniciales, sino que habían expandido su repertorio para reconocer también otros epítopos relacionados con el melanoma.

Dos de los pacientes, cuyo cáncer se había extendido a los pulmones, también recibieron un fármaco inhibidor del punto de control inmunológico, un medicamento que ‘frena’ algunas de las restricciones de la respuesta inmunitaria al cáncer.

En esos dos pacientes, los investigadores detectaron signos de que las células T se habían abierto paso hacia el tejido tumoral, donde podrían ser más letales para las células del melanoma.

«Hemos visto una respuesta inmune fuerte y sostenida», sostiene Patrick A. Ott, autor del estudio. «Las células T continuaron dirigiéndose específicamente a las células de melanoma y conservaron una memoria de los epítopos a los que respondieron inicialmente. Además, se activaron para matar células tumorales y se habían diversificado para atacar epítopos de melanoma no incluidos en la vacuna original».

Los investigadores concluyen que la persistencia y expansión a largo plazo de las células T dirigidas al melanoma es una fuerte indicación de que las vacunas de péptidos neoantígenos personales pueden ayudar a controlar los tumores metastásicos, especialmente cuando se combinan con la inhibición del punto de control inmunológico.