Una patada en muchos culos

El profe de Física me lo enseñó en el colegio: toda acción conlleva una reacción. Luego lo tradujo un compañero en el recreo:que todo lo que sube, baja. Isabel Díaz Ayuso es la que sube, y el que baja es Pedro Sánchez y ese rodillo izquierdista que lleva dos años imponiéndonos con todas sus malas compañías: un proyecto político que bebe del convencimiento de que no se puede ser sino ‘progre’, y el que se mueva no sale en la foto. Un bote, dos botes, fascista el que no bote.

Madrid ha votado a Ayuso porque ha conseguido representar todo lo contrario, todo lo que no es esa imposición, todo lo que no es rodillo. Llámelo usted como quiera. Lo de Ayuso este martes no fue un golpe en la mesa, fue una patada en un montón de culos:el de Sánchez el primero, pero no sólo. Su gurú Iván Redondo. Su exvicepresidente, Pablo Iglesias. Su candidato, Ángel Gabilondo. Su ministra Reyes Maroto. La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y su candidato, Edmundo Bal. Todas estas personas tienen que dar hoy explicaciones urgentes y asumir responsabilidades, algunos a modo de epitafio político.

Mientras, Ayuso debe ponerse a trabajar sin olvidar las imprescindibles leyes de la física, y que como tradujo certero mi avezado amigo, todo lo que sube, baja.