Un pueblo de Cuenca ofrece su bar gratis contra la despoblación

Los bares son vitales para la vida social en el pueblo y, si no, que se lo pregunten a Victoriano, Agustina, Natalio y Alejandro, vecinos del municipio conquense de Villalgordo del Marquesado, que a finales del mes de diciembre tuvieron que decir adiós al único que había en el pueblo.

El bar del centro social ubicado en la planta baja del edificio del Ayuntamiento cerró «unos días antes de la Lotería de Navidad» tras casi tres años abierto. «Sufrieron un robo, se llevaron la cesta de Navidad y algunas bebidas; el matrimonio que lo gestionaba cogió miedo y decidió cerrarlo», relata Natalio Valencia, alcalde de la localidad.

Desde entonces, la vida social en este pequeño pueblo de La Mancha conquense no es la misma. «El bar suponía un lugar de convivencia, donde los vecinos charlaban y compartían experiencias», dice el regidor.

Consciente de esa importancia, ha decidido ofrecer el alquiler del local y una vivienda gratis -ahora en construcción- a quien quiera hacerse cargo del negocio hostelero. «Sólo tendría que pagar la luz y el cupón de autonómos», puntualiza el alcalde.

Las reacciones no se han hecho esperar. En menos de un mes, ya son cuatro los aspirantes, que proceden de Alicante, Valdepeñas (Ciudad Real), Barcelona y Las Pedroñeras (Cuenca). También una mujer estaría interesada en abrir una tienda de alimentación. «Nos ha sorprendido esta acogida, ahora tendremos que ver a la gente y valorarlos. Lo importante es que sean buena gente», sentencia.

También han recibido una oferta de una persona que estaría interesada en abrir la primera tienda de alimentación en el pueblo

Las familias tendrán preferencia a la hora de hacerse con este puesto de trabajo. ya que lo que buscan en este pueblo de la ‘España vaciada’ -con 73 habitantes censados y viviendo a diario unos 40- es su repoblación. «La edad media de los vecinos es de 70 años, tan solo hay una niña que va al colegio a Belmonte, pero en verano se llena de gente que viene de la ciudad». También hay trabajo en el campo y en las ganaderías del pueblo», explica el alcalde, quien se congratula de que la fibra óptica llegará en unos meses. «Un buen incentivo para el teletrabajo», se felicita.

De momento, hasta que la fibra óptica llegue a Villalgordo del Marquesado, Victoriano, Agustina, Alejandro y Natalio ya pueden ir pensando en su próxima partida de cartas.