Thiem: «Ganar a Nadal en Roland Garros es uno de los mayores retos del deporte»

Dominic Thiem forma parte de la élite del tenis desde hace ya tiempo. Se hizo mayor del todo este pasado septiembre, con la conquista del US Open, ante Alexander Zverev, su primer Grand Slam. Un peso que se ha quitado de encima después de que se le hubiera impuesto este deber, desde fuera y desde dentro, porque talento había y también cordura. Pero no encontraba el momento de desbancar a los tres grandes y algunos de los jóvenes lo atropellaron.

Pero con la madurez de las victorias y los 27 años, el austriaco también sufre, como ha demostrado en una entrevista medio alemán Sportschau. Un sufrimiento muchas veces escondido por los focos que otorgan los premios y los aplausos. Se debate, como todo profesional, entre los demonios que él mismo se impone y los que vienen de fuera. Y subraya la dificultad mental de un deporte solitario, al final, como el tenis.

«Los demonios siempre están allí. No sé cómo es para otros jugadores, no puedo ver dentro de sus cabezas. Para mí, están ahí cada partido. Hay solo unos pocos partidos en los que todo va bien. Tenis es un deporte muy difícil mentalmente: cometes errores todo el rato, estás completamente solo en la pista, no tienes una influencia en nada. Dependes muchísimo de tu rival. Y todo esto junto hace que el tenis sea muy difícil. Una vez que has aprendido a lidiar con tus demonios, y aceptas que no se van a ir, empieza a ser más fácil. Ha ocurrido conmigo en los últimos dos años», esgrime.

«Con el tiempo he aprendido a lidiar mejor con las derrotas. Aunque siempre hay algunas realmente dolorosas. La final de la Copa de Maestros, por ejemplo, porque era un gran título. Pero una derrota normal, cuando lo he dado todo, cuando he jugado bien y mi rival ha sido mejor, la llevo mejor ahora», continúa sobre el peso de la alta competición.

Asume que era una obligación ganar un Grand Slam, que estuvo cerca en algunas ocasiones, pero solo llegó el pasado septiembe, en Nueva York. Y estuvo a punto de no llegar porque Zverev lo sometió en los dos primeros sets. El deporte, por mucho que ganes, siempre te exige más. «En general, me siento bastante aliviado (tras ganar el US Open). Cuando tienes una gran carrera, pero no títulos de Grand Slam, y si no lo ganas nunca, será siempre un peso en el estómago, en el lado deportivo de tu vida. Ganar el US Open fue un enorme alivio para mí. Era mi gran, gran objetivo. Si no hubiera vuelto a ganar un partido desde entonces, todavía miraría muy feliz mi carrera. Algo que no hubiera pasado antes de ganarlo».

También subraya que los nervios, y los demonios, por mucho que juegue, siempre estarán allí con él. Más en un tenis poscoronavirus que ni siquiera permite esconderse en los aplausos. «Siempre que empiezo un torneo lo hago con la intención de que voy a ganarlo. Excepto Wimbledon, creo. Durante el partido yo no estoy más relajado por haber ganado un Grand Slam. Tengo los mismos nervios que siempre. Y no cambiará durante mi carrera. Pero también sé que si me preparo bien tengo mis oportunidades para llegar lejos. El objetivo de mi preparación es ahora conseguir estar ahí».

Roland Garros
Desde que jugara la final júnior, Thiem tiene en su punto de mira ganar Roland Garros. Ha llegado a la final dos veces y ambas las perdió, contra Rafael Nadal. Confía en que llegará su momento, aunque admite también que mientras esté el balear no lo asegura. «Ganar a Nadal en Roland Garros… no sé si tengo todavía la confianza suficiente. En otros torneos sí que me siento capaz, porque ya lo he hecho. Pero ganarle en la pista central de Roland Garros es, probablemente, uno de los mayores retos del deporte. Solo dos jugadores le han vencido en 16 años, y es una estadística brutal. Creo que será favorito sin discusión y el jugador más fuerte en París el próximo año o dos más. Pero sigue siendo mi objetivo y lo intentaré en 2021».

Está ya en la burbuja de Australia para intentar pelear por el título. Se quedó en la final el año pasado y espera que el coronavirus le respete, que ya ha hecho bastante daño en deportistas contagiados como Paula Badosa. «Es una injusticia. Todos los tenistas estamos frescos al comenzar la temporada. Pero después de pasar 14 días encerrados en una habitación, da igual lo que hayas hecho antes, la forma se pierde un poco. Pero este es el riesgo que corremos. Para el resto de jugadores es más fácil, pueden entrenar como tenían previsto. Y, afortunadamente, los que están en un encierro duro tendrán 9 días antes de que empiece el torneo».