Teodulfo, el vecino

La aurora mata. Entra la luz no se sabe por dónde, y va iluminando el despertador, el grabado de Doré bíblico, el armario de luna, y hay un momento en que el sol restalla contra la foto de bodas, donde los calzones han quedado colgados así, a media asta tapándome a mí con pelo en la foto de cuando nos casaron en Los Jerónimos. La casa está como está: no me afeito porque la empresa es ‘friendly barber’, y por no estar, no está ni el conserje/seguridad que parece salido de alguna de Jack Nicholson porque él es Jack Nicholson.

Antes de que la luz del alba ya me desvele huele a café de recuelo, antes han pasado los camiones de… Ver Más