Protección solar: por qué se debe utilizar todos los días y cómo elegir la mejor para cada piel

Hace años los protectores solares solo se utilizaban en la playa o en la piscina. Pero ahora sabemos que hay que utilizarlos a diario, aunque esté nublado y aunque no vayamos a tomar el sol. Los rayos UV son los responsables del 80% del envejecimiento cutáneo, además de provocar cáncer de piel. Así lo explica el científico y cosmetólogo Arturo Álvarez-Bautista, director científico de los Laboratorios SVR: «el sol es fuente de vida, pero su radiación, sobre todo la UVA y UVB, es la principal causante del fotoenvejecimiento prematuro, las hiperpigmentaciones y las alteraciones de la gran mayoría de las patologías cutáneas. Las células de la piel tienen una alta capacidad de autorrepararse, pero con el tiempo y la edad esa capacidad se pierde y es cada vez más lenta esa regeneración y aparecen las pieles ‘acartonadas’, ‘correosas’, engrosadas, es decir, el fotoenvejecimiento. Además, los rayos UV emitidos por el sol penetran en nuestra piel generando un daño en el material genético (ADN) de las células, cuando una célula tiene su ADN dañado, en términos coloquiales, se vuelve loca, crece sin sentido y se divide sin criterio y a una velocidad descontrolada. Este descontrol y crecimiento desmesurado de las células hace que se acumulen células en exceso dando lugar a lo que conocemos como tumor, que puede ser maligno o benigno. La protección solar bloquea casi un 99% de esta radiación UV».

¿Qué zonas hay que proteger a diario de los rayos solares?
Al caminar por la calle, tomar algo en una terraza, pasar un rato en el parque con los niños o practicar deporte en el exterior la piel está expuesta al sol. Lógicamente no es la misma exposición a la que estamos sometidos cuando pasamos un día en la playa o en el campo de excursión. Por eso hay que adecuar la protección solar, proteger de forma específica las zonas más expuestas y buscar texturas que se adapten a cada piel.

El rostro es la parte del cuerpo que está expuesta constantemente al sol. Incluso ahora con la mascarilla, es necesario utilizar p
rotección solar todos los días, también cuando está nublado. «Las mascarillas no están fabricadas en tejidos UV-protectores, que los hay, y por lo tanto no podemos asegurar que la radiación no atraviese la mascarilla. Además, con el uso de mascarillas la piel está más alterada, existen más inflamaciones, rojeces, sensibilidad en la zona cubierta y por lo tanto el riesgo, por bajo que sea, de hiperpigmentación es mayor», aclara Arturo Álvarez-Bautista.

Otras zonas que suelen estar siempre expuestas al sol son el cuello, las orejas y las manos. Cuando la temperatura sube, en primavera, también pueden quedar expuestos el escote, los brazos, la espalda, los hombros o las piernas. Aunque el envejecimiento es más visible en el rostro, no hay que olvidar ninguna de ellas.

¿Cómo elegir el mejor protector solar para el rostro?
A la hora de elegir un protector solar para el rostro, hay que valorar diversos aspectos: el tipo de piel (grasa, seca, sensible, con acné), el fototipo (se quema fácilmente o no) y las horas de exposición. La farmacéutica María José Cejas Delgado, titular de la Farmacia Europa de Puente Genil (Córdoba), señala que «en una piel que no tiene manchas y que no está muy expuesta, porque pasa gran parte del día en una oficina, se puede utilizar a diario un protector solar con SPF 30, que incluya protección frente a la luz azul. En verano, es mejor SPF 50. Este mismo filtro lo aconsejo para personas que trabajan al aire libre y para las que se queman fácilmente. Respecto a las texturas, por ejemplo, en una piel grasa, mixta o con acné, se debe elegir un protector solar ligero, oil free y matificante». Por su parte, el director científico de los Laboratorios SVR, añade que prefiere «el filtro químico, el filtro físico me resulta pesado y una fórmula mineral (filtro físico) aunque cada vez más logradas, siempre son más pesadas. Con el tema de las mascarillas recomiendo texturas fluidas, confortables que no dejen sensación de pegajosidad».

En las pieles secas conviene elegir cremas solares de texturas más ricas. Y para las pieles sensibles, protectores testados dermatológicamente.

Los laboratorios y firmas de cosmética han logrado avanzar mucho en los últimos años para desarrollar cremas solares que no dejan la piel blanca, que se adecúan a todo tipo de pieles, que no irritan los ojos si se suda, por ejemplo, al practicar deporte, que, además de proteger, ofrecen otros beneficios como hidratación, prevención y corrección de las manchas. Otra alternativa es el fotomaquillaje, protectores solares que, además de proteger, aportan color al rostro, unificando el tono y consiguiendo un efecto buena cara inmediato.

En definitiva, la clave para usar a diario el protector solar es elegir uno que resulte cómodo.

Cómo aplicarlo correctamente
En el rostro el protector solar se aplica después de la crema hidratante y antes del maquillaje, si se utiliza. En algunas pieles podría ser suficiente con aplicar el sérum antioxidante y a continuación la fotoprotección. Es importante ser generosos con la cantidad de crema solar y no olvidarse ninguna zona (cuello, escote, si está al descubierto, y orejas). Además, es necesario reaplicar cada dos horas, igual que se hace en la playa o en la piscina. Elegir un formato pequeño que pueda llevarse encima es muy práctico para no olvidarse. Si se utiliza maquillaje, existen también opciones para no estropearlo. La farmacéutica María José Cejas aconseja «el formato spray, el tipo cushion con color, que es ideal para retocar el maquillaje y de paso protegernos, y las brochas con filtro mineral. Habría que reaplicar en todas las zonas que estén expuestas al sol, que, en primavera, suelen ser también cuello y escote. Además, si preocupa el fotoenvejecimiento, hay hiperpigmentaciones o una alergia solar, recomendamos también la fotoprotección oral». Esta última se debe utilizar siempre en combinación con la protección tópica, no protege si se utiliza sola.