Monodrama: «Los hábitos de consumo minan nuestra capacidad de vivir»

Alberto Brenes (batería, percusiones y diseño sonoro), David Sancho (piano, Rodhes y sintetizadores) y Mauricio Gómez (saxo tenor y teclados) son tres músicos madrileños de formación clásica, espíritu disidente y mirada futurista, miembros hiperactivos de la escena del jazz contemporáneo (pueden rastrearlos en La Resistencia Ensemble o junto al pianista Moisés P. Sánchez en su laureado ‘Unbalanced: concertó for ensemble’, disco nominado a los Grammy en 2019) que despliegan sobre el escenario una propuesta conectada estética y filosóficamente con este género, pero imbuida de electrónica y experimentación textural. «Monodrama es un grupo que ama la música y que de forma espontánea crea una sonoridad propia a partir de una sinergia particular», dice Mauricio Gómez a modo de presentación. «Sería una etiqueta muy larga y poco clara para la audiencia, pero es lo que somos», asegura este avezado multiinstrumentista, que describe la constante detrás de Monodrama empleando términos como «libertad», «cero prejuicios musicales» y «afán por compartir experiencias disfrutando del proceso».

Todo esto puede sonar muy sesudo, y lo cierto es que su música no es precisamente para todos los públicos, pero Monodrama «no se hacen los raros» ni tienen voluntad iconoclasta, ni tampoco buscan romper cánones preestablecidos ni fusionar estilos con intención academicista o enfoque cerebral. Por eso muchos críticos se refugian en la etiqueta ‘inclasificables’ para definir su propuesta. «Definir algo como inclasificable es complicado de entender si no hay una argumentación después», opina Gómez. «Puede ubicarte en un limbo poco atractivo para cierto público, pero desde luego no para el público curioso y proactivo».

‘Modern Post Mortem’ (Autoeditado, 2015) y ‘Anathema’ (Everlasting, 2019), los primeros trabajos de estos madrileños, fueron dos muestras de talento, sensibilidad e inteligencia como pocas se pueden encontrar en la historia reciente de la música alejada del foco de la comercialidad y de los hábitos de consumo de música al estilo ‘fast food’. «Los hábitos de consumo están minando nuestra capacidad de vivir, así, directamente dicho. Tal vez sea más acusado en aquellas formas de expresión de la cultura que implican tiempo, compromiso y empatía», reflexiona Gómez, que junto a sus compañeros acaba de redoblar la apuesta con ‘Mndrmooaa’ (Everlasting, 2021), un nuevo trabajo que sonará en directo mañana en el Café Berlín, y que ha seguido un proceso «más minucioso y detallista» que el de sus predecesores, «tanto en preproducción como en el proceso de grabación y mezcla», asegura. «Sobre todo el trabajo de Alberto ha sido clave para que el disco suene como suena. Además, Shayan Fathi ha hecho un trabajo excelente como ingeniero de mezcla y masterización».<iframe width=”500″ height=”315″ src=”https://www.youtube.com/embed/c6y0bY9krBI” title=”YouTube video player” frameborder=”0″ allow=”accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture” allowfullscreen></iframe>

Entre las influencias más trascendentes en el devenir de Monodrama están The Comet Is Coming, Kilimanjaro Darkjazz Ensemble o Kneebody con Isotope 217, The Cinematic Orchestra o Boards Of Canada, pasando por The Bad Plus, Tortoise o BadBadNotGood. Pero también admiran a músicos de Madrid «como Moisés P Sánchez, Luis Verde, Machetazo o Fatbeat», y a nivel nacional «la lista es interminable, con nombres como Xan Campos trío, MAP… yo siento absoluta devoción por Gorka Benítez trío», dice Gómez, que para la velada de mañana promete «dar una muestra del nuevo repertorio que aparece en nuestro nuevo disco con ilusión y mucha energía». Después, tocará intentar hacer planes para un 2022 que se presenta algo más accidentado de lo que imaginaron cuando terminaron el álbum. «Está siendo una época difícil en ambos aspectos, pero es el momento de apoyar y tener voluntad por ayudarse entre todas las personas para salir reforzados de esta experiencia. Es lo que toca», opina Gómez, que a este nuevo año sólo le pide «sobrevivir y eventualmente coger vacaciones».