Los viernes, fiesta con vino del personal de Downing Street durante el confinamiento

La cascada de noticias sobre las fiestas ilegales celebradas en la residencia y oficina del ministro británico no dejan de sucederse, al igual que los mea culpa de los implicados, que a juzgar por las nuevas revelaciones, son solo lágrimas de cocodrilo. Porque ahora ha trascendido que dichas celebraciones no fueron eventos puntuales, sino que cada viernes en Downing Street sonaba la música y corría el alcohol. Tanto así, que los funcionarios compraron una nevera para mantener frescas las botellas de vino blanco, prosecco y cerveza, según desveló el diario ‘The Mirror’, que agrega que cada viernes los trabajadores se turnaban para ir a un supermercado local a comprar las bebidas, que metían en la misma maleta con ruedas que usaron tras comprarlas antes de las fiestas celebradas en la víspera del funeral del príncipe Felipe de Edimburgo.

La noticia ha salido a la luz precisamente después de que el ‘premier’ se disculpara en el Parlamento por haber asistido a un macro evento en el jardín, y de que Downing Street pidiera disculpas a la Reina Isabel II. Las fuentes citadas por el periódico afirman que Boris Johnson sabía perfectamente lo que estaba pasando, pero desde la residencia oficial no han hecho comentarios al respecto. Un portavoz del primer ministro se limitó a declarar a SkyNews que «hay una investigación en curso para establecer los hechos» que gira «en torno a la naturaleza de las reuniones», incluyendo «la asistencia, el entorno y el propósito». Cabe recordar que, según Johnson, él asistió a una de las celebraciones creyendo que se trataba de un evento de trabajo. «Los resultados se harán públicos a su debido tiempo«, dijo el portavoz. La funcionaria pública Sue Gray, con fama de intachable, está a cargo de la investigación, cuyo informe podría estar listo en los próximos días.

Para Keir Starmer, líder del partido laborista, «en lugar de concentrarse en superar la pandemia y reducir las listas de espera», el partido conservador, al que calificó de «autocomplaciente» está «peleando por un líder que deberían haber sabido desde el principio que no es apto para el cargo». «Estamos siendo testigos del espectáculo de un primer ministro sumido en el engaño y la decepción, incapaz de liderar», dijo. «Johnson ha degradado por completo la gran oficina del primer ministro con sus payasadas. Es hora de que los parlamentarios conservadores antepongan el interés nacional y lo expulsen», exigió por su parte el responsable de salud en la sombra, Jon Ashworth.

Pese a las peticiones de varios diputados, incluso entre las filas tories, para que Johnson renuncie de una vez, al parecer esa decisión no está en sus planes. El diario ‘The Independent’ informó en una exclusiva que Johnson tiene ya preparada una lista de funcionarios de alto rango listos para presentar su renuncia debido a este escándalo del ‘partygate’, en un intento por salvarse a sí mismo. Entre los chivos expiatorios de este plan, bautizado por el ‘premier’ como operación ‘Save Big Dog’ (salvar al perro grande) estaría Martin Reynolds, su secretario privado y remitente del correo electrónico en el que se invitaba a más de cien personas a llevar su propia bebida a una fiesta el 20 de mayo del 2020 en los jardines de Downing Street.