Los Verdes alemanes, a favor de los vuelos baratos a Mallorca

La estrella que había elevado en los últimos meses a la candidata verde a la Cancillería de Berlín, Annalena Baerbock, se apaga por momentos. Tras hacerse público que había olvidado «por accidente» declarar determinados ingresos al Bundestag, como establece el reglamento parlamentario, y que había escrito en su currículum algunos datos no del todo ciertos, su partido cae en las encuestas seis puntos porcentuales por debajo de la CDU de Merkel, cuando hace unas semanas amenazaba con convertirse en la fuerza política más votada.

Si las elecciones fueran este domingo, Los Verdes obtendrían el 22% de los votos y la CDU el 28%, con un partido Socialdemócrata disminuido hasta el 15% y con los liberales del FDP y la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) en torno al 10%. Pero las elecciones no son este domingo, sino el 26 de septiembre, y Los Verdes alemanes confían todavía en remontar. Y este fin de semana esperan tomar impulso en un congreso que celebran en Berlín y desde el que lanzarán varias proclamas programáticas atractivas, para recordar que son ellos los abanderados de la lucha contra el clima, en la que están volcados también, por otra parte, el resto de los partidos.

Los ecologistas deben primero «retirar sus obstáculos a trazados de trenes de alta velocidad»

Una de las medidas que llevarán en el programa electoral es la supresión de los trayectos aéreos cortos, tal como está haciendo ya Francia, al mismo tiempo que se fortalece una red ferroviaria sólida. «La perspectiva debe ser que los viajes en tren sean confortables y baratos, como ocurre en otros países europeos», ha dicho Baerbock, «lamentablemente no tenemos unos trenes eficientes y rápidos como los franceses». Pero en cuanto pronunció estas palabras, el candidato del bloque conservador y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Armin Laschet, calificó esta propuesta como un ejemplo del «típico populismo verde» y consideró que los ecologistas deben primero «retirar sus obstáculos a trazados de trenes de alta velocidad».

Además, la propuesta generó inquietud en el electorado alemán, para el que los viajes baratos a Mallorca suponen un ritual irrenunciable, por lo que tuvo que intervenir la líder del grupo parlamentario, Katrin Goring-Eckardt, y advertir a su propio partido que los vuelos vacacionales merecen una excepción. «No debemos abrumar a nadie», advirtió, con vistas a enmiendas al programa electoral, cuyo borrador propone aumentar el impuesto correspondiente desde los 25 euros actuales a 90 o 120 euros en 2023, «nadie debería sentirse mal por irse de vacaciones a Mallorca», finalizó.

«Nadie debería sentirse mal por irse de vacaciones a Mallorca»

Desde el opositor Partido Liberal se ha criticado a Los Verdes por tratar de hacer campaña con propuestas como el encarecimiento de las tarifas aéreas, sin tener en cuenta que ello implicará que viajar en avión acabará estando solo al alcance de las clases más privilegiadas. Baerbock rechaza esta interpretación, argumentando que sustituir el avión por el tren solo es posible con un abaratamiento de las tarifas del ferrocarril. Pero a Mallorca no se puede llegar en tren y, para no disgustar más al electorado, la candidata podría hacer algún guiño al respecto en este congreso.

Descontento del electorado
Lo cierto es que Los Verdes no están para muchas bromas. El pasado fin de semana, en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, última prueba electoral antes de las generales de septiembre, tan solo obtuvieron el 6% de los votos. Si bien es cierto que este resultado no puede extrapolarse a los Bundeslander occidentales, donde se espera un resultado bastante más vistoso, también es sabido que el partido no logra penetrar en el este de Alemania, donde el desempleo, la inmigración, la seguridad y el éxodo de los jóvenes son las principales preocupaciones de la población.

Pero el descontento creciente con esta formación política es generalizado debido a varios y sonoros tropiezos, como la propuesta de elevar el precio de los combustibles 16 céntimos por litro. Ha desconcertado a los suyos, además, la declaración del copresidente del partido, Robert Habeck, en la que ha defendido la exportación y el suministro de armas a Ucrania por parte de Alemania. Y sobre todo han desencantado las primas libres de impuestos con las que el partido ha estado premiando a la candidata Baerbock, por motivos como asistir a mítines electorales u otros tan difusos como «Pandemia». Tampoco ayuda que haya tenido que corregir en su Currículum Vitae el dato de que había trabajado con una eurodiputada en Berlín, y no en Bruselas, como había difundido anteriormente.

El hecho es que la protección del clima se perfila como un importante tema de campaña y Los Verdes deberían beneficiarse de este factor, pero la gran coalición ya aprobó el mes pasado un proyecto de ley que incluye una mayor reducción de emisiones para alcanzar la neutralidad climática en 2045, decisión tomada a raíz de una sentencia del Tribunal Constitucional, que emplazaba al ejecutivo a endurecer las medidas. La nueva ley prevé que Alemania recortará emisiones para 2030 en un 65% con respecto a 1990 y en un 88% respecto a 2040. Y esos son niveles muy difíciles de superar, incluso para un partido político verde.