Las triquiñuelas de los jetas que usan las tarjetas para estacionar en las plazas reservadas para minusválidos

El lunes cayó el último en la ciudad de Toledo. Una patrulla de la Policía local estaba realizando una vigilancia ordinaria y algo le llamó la atención en un coche aparcado en una plaza reservada para minusválidos: la tarjeta estaba colocada al revés. En este caso, el usuario utilizaba la tarjeta de su madre, que no estaba presente. Ocurrió en la calle del Marqués de Mendigorría, junto a la plaza de toros. En lo que va de año, los agentes municipales han denunciado 17 casos.

Otras veces, el pícaro esconde el número de caducidad en el fondo del cristal, utiliza una fotocopia de la tarjeta o sigue usándola pese a que el titular ha fallecido. También se dan casos en los que el documento ya está caducado, aunque esto último se puede deber a un olvido.<iframe src=”https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fpolicialocaltoledo%2Fposts%2F949909925762180&width=500&show_text=true&height=548&appId” width=”500″ height=”548″ style=”border:none;overflow:hidden” scrolling=”no” frameborder=”0″ allowfullscreen=”true” allow=”autoplay; clipboard-write; encrypted-media; picture-in-picture; web-share”></iframe>

¿El perfil del caradura? «No hay un criterio uniforme», afirma el oficial de policía Julio Mota. Hombres, mujeres, jóvenes, ya mayorcitos y de todas las clases sociales.

En 2019 se intervinieron 77 tarjetas por usos indebidos y, en 2020, sólo 44, aunque hubo un factor singular: la pandemia por coronavirus, por lo que hubo menos circulación de vehículos.