La teoría de los equipos comunicantes

Aunque, en esta ocasión, entre ellos, median un par de clubes, Sevilla y Atlético de Madrid, que, con la rebelión por bandera, parecen querer trastocar la dicotomía reinante en el campeonato doméstico español. 

Trayectorias inversamente proporcionales

Dicen los expertos del deporte rey que llevan años estudiando a los dos eternos rivales que, como si de una severa ley física se tratase, no puede haber un punto exacto a lo largo del espacio-tiempo en el que ambos se encuentren en una situación de forma y de fútbol similar. Del mismo modo que un balancín infantil no puede presentar a dos niños a un mismo nivel (mientras que uno está apoyado en el suelo el otro flota irremediablemente por los aires), Real Madrid y Barcelona, Barcelona y Real Madrid, no pueden estar ambos tan bien, o ambos estar tan mal. Uno siempre prevalecerá sobre el otro. 

Como demostración gráfica a este curioso fenómeno de la naturaleza (del fútbol) tenemos la reciente temporada 2020-2021. Mientras que los blancos arrancaban algo más entonados la primera mitad del campeonato, con victoria en el Camp Nou incluida, la llegada de la primavera parece haber hecho que los de Ronald Koeman, desahuciados en invierno a más de diez puntos del líder, el Atlético de Madrid, puedan dar el sorpasso a un Real Madrid achacoso por las bajas y enredado en una competición europea que parece les hace sacar la cabeza por la ventanilla más de lo permitido. 

Copa del Rey: vencedor y humillados

Mientras que los de Zidane caían de forma estrepitosa en la primera ronda de la Copa del Rey frente a un épico Alcoyano, ha sido la conquista de esta misma la que ha dado el soplo de aire a un Koeman que llegó a ponerse en seria cuestión en los primeros meses del año, quizás solo salvado por la inestabilidad en las oficinas del club. En ellas se ha visto cómo en apenas unos meses el presidente que fichó al neerlandés se veía en la obligación de dimitir, para asistir a la posterior llegada de Joan Laporta y su junta directiva, los cuales traen bajo el brazo una cantidad de ilusión que promete ser suficiente para tapar el desaguisado de las cuentas económicas que parecen poder saltar de la oficina al campo y amenazar la estabilidad deportiva del club en años venideros. 

Champions más blanca que azulgrana

Al otro lado de la moneda, en la Champions League, ocurría justo lo contrario: el equipo madrileño afronta este martes el primer envite de una serie de tres partidos con el infinito poder de teñir de gloria la irregular temporada. El Barça, por supuesto en esta suerte de caminos inversos, veía su eliminación a las primeras de cambio en octavos a manos de un Kylian Mbappé absolutamente imparable que comandaba a un PSG aspirante al título por segundo año consecutivo. 

Ahora ambos parecen cruzar sus destinos, ya de forma definitiva, en un esprint por la liga en la que el equipo blaugrana tiene la sartén por el mango, no solo dependiendo de sí mismo, sino con la posibilidad de plantarse primero en la tabla si gana su partido pendiente ante un rocoso Granada, que parece una seria amenaza. Sobre todo a ojos del conjunto blanco, sin aire y plagado de bajas ante Getafe y Betis (0-0 y 0-0), que se agarra como un náufrago a un salvavidas a los últimos e irregulares partidos del Barça, al que parece empezar a pesar los minutos al entrar en el tramo final de los mismos. 

 

¿Triunfará el infinito dúo Madrid-Barça? Y en tal caso, ¿cuál de los dos se llevará el título a las vitrinas? La respuesta está en las apasionantes últimas cinco jornadas (y un partido aplazado) que aún nos esperan.