La Junta no se arrepiente y lamenta que el Gobierno no suspendiera la vacunación con AstraZeneca

El día después, cuando los ciudadanos tratan de digerir las 24 horas en las que la Junta suspendió por sorpresa la vacunación con AstraZeneca, la Junta se mantuvo firme en la defensa de una decisión que ha acarreado una lluvia de críticas, sociales y políticas. Tras el habitual Consejo de Gobierno de los jueves, la comparecencia ante los medios de comunicación (vía telemática) del vicepresidente y portavoz, Francisco Igea, y la consejera de Sanidad, Verónica Casado, dejó una conclusión: el Ejecutivo autonómico (la decisión estaba avalada por «el conjunto de la Junta») no se arrepiente un ápice de la suspensión de la profilaxis con el suero de la farmacéutica anglosueca. «No me arrepiento absolutamente de nada», clamó Casado. Es más, Igea miró hacia Madrid para lamentar que no fuese el Gobierno de España el que adoptase esa medida. «La decisión la tenía que haber tomado el Ministerio de Sanidad, que es al que le corresponde», sentenció y contestó a las críticas de la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo: «Siempre hemos sido leales cuando ha tomado decisiones, pero lo que no vamos a apoyar es la ‘no decisión’; si el Gobierno no las toma, alguien se tendrá que encargar de velar por los ciudadanos». Y ya puestos, acusó a Pedro Sánchez de buscar «la rentabilidad política y electoral» en lugar de «ejercer el liderazgo durante la pandemia».

Lo que también hizo el vicepresidente de la Junta fue pedir disculpas a los ciudadanos «por las molestias tras la decisión de la Junta de anteponer la prudencia al saber que la Agencia Europea del Medicamento iba a pronunciarse sobre una serie de cambios en las indicaciones de AstraZeneca, como así ocurrió». «Era la decisión más prudente aún a riesgo de que fuese impopular o recibiese críticas», explicó. A partir de ahí, durante su intervención, los dos políticos defendieron la actuación del Ejecutivo regional que supuso suspender la vacunación de unas 8.000 personas, la mayoría de más de 60 años, y muy pocos de menos, la franja de edad que ha quedado fuera del suero de Oxford.

Según Igea «hubiera sido muy complicado explicar que no habíamos tomado esa mínima cautela, se hubiera vacunado a personas que se han quedado fuera de la indicación y en algún caso hubiera habido consecuencias, incluso muertes». Consideró, además, que la decisión adoptada en el Consejo Interterritorial de Salud, que limitó las dosis de AstraZeneca a la población entre 60 y 65 años (ayer el Consejo de Salud Pública amplió la edad hasta los 69), «ha avalado y corroborado nuestra decisión» y, ya de paso, viendo el vaso medio lleno, puntualizó que «eso nos va a permitir concentrar la campaña en quienes más riesgo tienen que son los mayores de 60 años».

La consejera de Sanidad se encargó después de hacer el relato de un día «muy intenso» y de insistir en el argumento, ahora tranquilizador, de que «los efectos adversos de esta vacuna son muy raros, pero teníamos que estar seguros de cuáles eran esos cambios», aunque reconoció que «fue menos de lo que pudo ser». Sin embargo, «nos preocupaba el nuevo informe y decidimos parar», un planteamiento, el de la suspensión, que trasladó a la ministra de Sanidad, Carolina Darias, con la que habló en dos ocasiones. «Yo no me he saltado la planificación ni fui por libre; no hay cambio del plan, sólo prudencia frente a un posible evento adverso», advirtió.

24 horas después de la polémica suspensión, la vacunación con la firma anglosueca se retomó ayer en León, Segovia y Valladolid y a partir de hoy se recuperará en las ciudades en las que no se pudo realizar el miércoles e, incluso, en la capital vallisoletana, se pinchará durante el fin de semana. Precisamente, en el centro Cultural Miguel Delibes de este municipio ayer se tuvo que acelerar el operativo que, en principio, estaba previsto para la tarde, ya que desde primera hora de la mañana decenas de personas se concentraron a la espera de la inyección que no pudieron recibir el día anterior.

Cuarta ola
Mientras, la curva de contagios sigue subiendo y ayer se notificaron 488, la cifra más alta desde el 18 de febrero, y hubo tres fallecidos, uno más que el miércoles. La incidencia a catorce días continúa al alza de forma que todo apunta, según señaló la consejera de Sanidad, a que estamos en la cuarta ola, aunque mostró su confianza en que sea más suave que las anteriores. En todo caso, pidió esperar hasta que se estabilicen los datos, ya que el virus es «muy traicionero» y se está produciendo una subida de casos «muy paulatina».