La izquierda valenciana acusa a Ayuso de representar el «cosmopaletismo mesetario y prepotente»

Isabel Díaz Ayuso y Ximo Puig han representado dos formas diametralmente opuestas de gestionar la crisis provocada por la pandemia del coronavirus. La presidenta madrileña, principal exponente de los gobiernos autonómicos del PP, ha apostado por aliviar al máximo las restricciones para facilitar la actividad económica. Su homólogo valenciano, principal barón territorial socialista, se ha decantado por mantener las medidas más duras de toda España ante el Covid-19, especialmente en lo relativo al cierre perimetral y a las limitaciones a la hostelería.

Mientras Ayuso ha optado por levantar este viernes el cierre perimetral, Puig ha prorogado quince días más el grueso de las restricciones y la prohibición de entrar y salir de la autonomía.

A día de hoy, la Comunidad de Madrid registra una incidencia acumulada de 315 contagiados de coronavirus por cada 100.000 habitantes frente a los 34 que presenta la Comunidad Valenciana, de acuerdo con la última actualización de datos difundida por el Ministerio de Sanidad.

Este jueves, Díaz Ayuso fue preguntada al respecto en una entrevista en
Informativos Telecinco
que ha levantado ampollas en la izquierda valenciana. Insistida por Pedro Piqueras en dos ocasiones por la diferencia entre la incidencia del Covid-19 entre ambas autonomías y cuestionada sobre la efectividad de las restricciones acordadas por la Generalitat, sostuvo que «Madrid no se puede comparar con otras capitales de provincia, si no con grandes capitales mundiales».

Díaz Ayuso recordó que la Comunidad Valenciana no siempre ha mantenido unas cifras tan bajas de Covid-19 (de hecho fue la región española con mayor letalidad por el coronavirus durante la tercera ola de la pandemia) pero, repreguntada por descenso de la incidencia del coronavirus, que en apenas dos meses ha pasado de 1.500 positivos por cada 100.000 habitantes a los 34 actuales, reiteró que
«Madrid se tiene que comparar con capitales europeas»
.

Al respecto, el presidente las Cortes Valencianas, Enric Morera, de Compromís, ha criticado que «lo más parecido a la Comunidad de Madrid ahora mismo es el Brasil de Bolsonaro».<blockquote class=”twitter-tweet”><p lang=”es” dir=”ltr”>Capital mundial afirma <a href=”https://twitter.com/IdiazAyuso?ref_src=twsrc%5Etfw”>@IdiazAyuso</a> Pues lo más parecido la Comunidad de Madrid, ahora mismo, creo que es el Brasil de Bolsorano. Millor València. Disfrutem la diferència ! <a href=”https://t.co/9rlnOclYjX”>pic.twitter.com/9rlnOclYjX</a></p>&mdash; Enric Morera (@enricmorera) <a href=”https://twitter.com/enricmorera/status/1380275282284777477?ref_src=twsrc%5Etfw”>April 8, 2021</a></blockquote> <script async src=”https://platform.twitter.com/widgets.js” charset=”utf-8″></script>

El concejal de Compromís en el Ayunamiento de Valencia Pere Fuset fue más allá y sostuvo que «Ayuso representa un cosmopaletismo mesetario y prepotente que mira por encima del hombro al resto».

Desde las filas del PSPV-PSOE, el edil Borja Sanjuán replicó a través de la redes sociales a Díaz Ayuso: «34 de incidencia acumulada en la Comunidad Valenciana y 315 en Madrid, pero no entendemos que el problema lo tenemos nosotros porque eso es de paletos».

Las diferencias entre Puig y Ayuso
Los desencuentros entre la izquierda valenciana y la presidenta madrileña viene de lejos. De hecho, el propio Ximo Puig ha proclamó públicamente que «Díaz Ayuso no es ejemplo de la gestión de la pandemia». Poco después, la Comunidad Valenciana se convirtió en el epicentro del coronavirus en España y en la autonomía que sumó más muertos en la tercera ola de la pandemia.

Ahora las tornas han cambiado y el cruce dialéctico persiste más allá de la gestión del coronavirus y de las vacunas (Puig ha calificado de «irresponsable» a la Comunidad de Madrid por tantear a Sputnik mientras la Generalitat se reúne con AstraZeneca o Janssen).

El modelo territorial, el llamado «dumping fiscal» o las ayudas recibidas para la reconstrucción tras la pandemia constituyen otros frentes abiertos entre los máximos exponentes del poder autonómico del PP y del PSOE, separados a menos de una hora y media de trayecto en el AVE pero situados en las antípodas políticas.