La coalición del centro-derecha, favorita en las regionales italianas

El centro-derecha confía en ganar las elecciones regionales, porque se presenta unido y además, según las encuestas, el viento sopla a su favor. Italia acude a las urnas para elecciones en siete regiones y para votar un referéndum constitucional que propone reducir en más de un tercio su parlamento. Son consultas importantes que pueden tener impacto en el Gobierno. Se votó este domingo en las primeras elecciones en Italia en tiempos del coronavirus, con una influencia de poco más del 30%, y mañana lunes los colegios electorales siguen abiertos hasta las 15:00 horas. En el conjunto de las dos jornadas, se teme una escasa afluencia a las urnas. El miedo a la pandemia y la obligación de llevar la mascarilla durante todo el día (los colegios electorales se abrieron el domingo a las 7:00 y se cerraron a las 23:00), ha causado la fuga de muchos presidentes y componentes de las mesas electorales. Para cubrir las ausencias, los ayuntamientos han recurrido a empleados municipales y también a estudiantes.

Las elecciones son regionales (Toscana, Apulia, Véneto, Liguria, Campania, Las Marcas y Valle d’Aosta), pero sus resultados tendrá una lectura de política nacional.

La clave está en Toscana, gobernada desde la posguerra por la izquierda, la región roja por antonomasia, pero cada vez menos roja. Por primera vez, el centroderecha tiene posibilidades reales de hacerse con este feudo de la izquierda hasta ahora inexpugnable. Cuenta con la ventaja de que los tres partidos del centroderecha (Liga, Fratelli d’Italia y Forza Italia) se han presentado unidos en las siete regiones. La izquierda ha sido incapaz de unirse, salvo en Liguria. Si perdiera en Toscana, quedaría muy debilitado el líder del Partido Democrático (PD), Nicola Zingaretti, y también se vería afectado el Gobierno de Giuseppe Conte, del que forman parte el PD y el Movimiento 5 Estrellas.

Una victoria de la derecha en Toscana es fundamental para el secretario de la Liga, Matteo Salvini, que aspira a ser el primer partido de la región y líder indiscutido de la derecha. La última encuesta realizada por Winpoll-Cise daba un sustancial empate entre el candidato del centroizquierda, Eugenio Giani (43 %), del Partido Democrático (PD), y la candidata del centro derecha Susanna Ceccardi (42,5 %), de la Liga. Muy lejos queda el tercer candidato, Irene Galleti (8,3 %) del Movimiento 5 Estrellas.

La «leonessa» de Salvini
Entre los candidatos de Toscana, la «liguista» Susanna Ceccardi, 33 años, eurodiputada, juega con la ventaja de ser la más popular. Fue alcaldesa de Cascina, municipio de 43.000 habitantes, de la provincia de Pisa, donde adoptó decisiones que la hicieron muy popular, hasta el punto de ser conocida como la «pasionaria» de la Liga, mientras Salvini la llama su «leonessa». Ceccardi fue la primera regidora de la Liga elegida en Toscana. En mayo de 2017, Susanna Ceccardi se hizo filmar en un polígono de tiro, donde había ido a practicar y entrenarse: «La defensa es siempre legítima. Pero si no aprendes a disparar, cualquier ley es inútil», escribió en Facebook. Ceccardi repartió gratis a las mujeres de su municipio spray con gas pimienta y organizó cursos de autodefensa financiados por el ayuntamiento.

Durante el confinamiento, fue noticia nacional su iniciativa de ir a Barcelona en autobús, para recoger a 50 italianos bloqueados en España, sin esperar las disposiciones de la Unidad de Crisis del ministerio italiano de Asuntos Exteriores. Frente a la populista Ceccardi, el centroizquierda ha colocado como candidato a un abogado y político de vieja escuela, Eugenio Giani, 61 años, un hombre tranquilo, que mantiene siempre el aplomo e intenta dar valor a su gran experiencia en los pasillos de la política toscana.

Las encuestas indican que el centro-derecha logrará el gobierno de la mayoría de las siete regiones. Estos resultados despiertan más interés que el referéndum constitucional porque se da por hecho que en la consulta para reducir en un 36,5 % el número de parlamentarios ganará el sí. La Cámara de diputados pasaría de 630 a 400 escaños, y el Senado tendría 200 en lugar de los 315 actuales.