Guillermo Lasso, el triunfo a la tercera en Ecuador del banquero amigo de Aznar y Pablo Casado

A la tercera, Guillermo Lasso lo ha conseguido. Después de presentarse en 2013 y 2017 como candidato a la presidencia de Ecuador, es en estas elecciones de 2021 marcadas por la pandemia cuando ha logrado alzarse con las llaves del palacio de Carondelet.

«En esta ocasión no nos dejaremos robar la voluntad popular», avanzaba en julio de 2019 a ABC, durante una visita a Madrid para participar en el XII Foro Atlántico en la Casa de América. Lasso, empresario y banquero nacido hace 65 años en Guayaquil y líder del derechista Movimiento CREO, había denunciado fraude en los comicios de 2017, en los que se llevó el triunfo Lenín Moreno, pero en la entrevista con este diario decía haber dado ya «vuelta a la página» y estar centrados en la próxima cita con las urnas, en la que este domingo finalmente ha obtenido una clara victoria.

Guillermo Lasso se mostraba convencido de que su objetivo era no ya solo romper con el expresidente Rafael Correa –del que Moreno se distanció poco después de sucederle en el cargo pese a haber sido su vicepresidente–, sino acabar con el ‘correísmo’. Con ello se refería a «una estructura legal en el campo político, económico y social, que no permite al Ecuador prosperar».

En este sentido, afirmaba, Correa implementado una institución que calificaba de ‘chasvista’, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), y con el que «captó el poder total del Estado ecuatoriano: Poder Judicial, organismos de control, Procuraduría, Controlaría…», denunciaba. A su juicio, de ahí «nació la corrupción ‘correísta’» y había que «tirar abajo», a través de una consulta popular, una entidad que no respondía «a una democracia liberal, sino a una concepción populista del poder: el control total, el hiperpresidencialismo, el totalitarismo, que fue el origen del exceso de poder de Correa».

Guillermo Lasso, durante la entrevista con ABC en 2019

ABC
Para Lasso, que en 1994 llegó a presidente del Banco de Guayaquil, una de las principales instituciones financieras del país, «Ecuador es un país con grandes potencialidades, pero muy mal administrado». Destacaba que «tiene petróleo, oro, plata, cobre, una magnífica naturaleza muy propicia para el turismo, gente maravillosa dispuesta a trabajar» y su fórmula para aprovecharlo era «integrarlo en el mundo».

Lo resumía con el lema «más Ecuador en el mundo, más mundo en el Ecuador», lo que significaba «abrir fronteras al comercio y la inversión, un país con oportunidades para generar empleo». Y ponía de ejemplo al ciclista Richard Carapaz, que entonces ya había descollado en el Giro. Como él, decía, «hay muchos ecuatorianos que pueden mostrar de lo que son capaces de hacer».

Lasso apuntaba con orgullo que las organizaciones sociales habían llevado a Correa al poder «cambiaron de opinión» y en 2017 estuvieron con él, llamándole ‘el banquero bueno’ frente a ese expresidente que llevó a que cuatro bancos del Estado estuvieran «en mala situación».

Lucha a fondo contra la corrupción
También abogaba por combatir con mayor contundencia el problema de la corrupción. En su opinión, en Ecuador el asunto de Odebrecht, la empresa brasileña que regó de sobornos América Latina, «se ha tocado a medias, no a profundidad», por lo que consideraba que «hay una agenda pendiente» aún en ese campo.

En 2019 Guillermo Lasso daba su firme apoyo a Juan Guaidó frente al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y se mostraba partidario de la doctrina del expresidente ecuatoriano Jaime Roldós Aguilera (1979-1981), según la cual «en materia de derechos humanos y democracia no se pueden esgrimir argumentos de soberanía» y por tanto «los países tienen la obligación de actuar para preservar los derechos humanos de aquellos ciudadanos afectados por malos gobiernos», explicaba. «Los países de Latinoamérica –continuaba–, deberíamos adoptar ya nuestra mayoría de edad, no esperar a que Estados Unidos defina una posición respecto de Venezuela, sino definir una posición en conjunto firme que implique severas sanciones a Maduro y sus compinches».

Tal como expresó a ABC, Guillermo Lasso se identifica «con las ideas de libertad, democracia, respeto a los derechos humanos y una economía libre que genere oportunidades y prosperidad», que a su entender «las representa el PP en España», donde aseguraba tener «buenos amigos» como José María Aznar y Pablo Casado, entre otros. «Si por compartir sus ideas me hace simpatizante, lo soy, pero eso no quita con que pueda conversar con cualquier político español», indicaba.