Dudamel reivindica el papel de la cultura dirigiendo Verdi en el Liceo

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El director Gustavo Dudamel dirige, a partir del próximo sábado, ‘Otello’ de Verdi en el Gran Teatro del Liceo. El venezolano se estrena así en el terreno de la ópera en España, con el mismo título con el que debutó en el Metropolitan Opera de Nueva York en 2018. Y eso que, según confesó, siente «odio» por este personaje que, consumido por unos celos que aviva el manipulador Yago, lleva a la muerte a su esposa, Desdémona. Odio en lo personal, pero admiración hacia la música de Verdi basada en la tragedia homónima de Shakespeare: «Dirigir una obra como esta es un honor y un privilegio; yo descubrí la ópera por Verdi, sobre todo con Aida, y la primera escena de Otello es de una fuerza abrumadora».

Dudamel lleva ya varios días trabajando con la Orquesta del Liceo, «generosa, de altísimo nivel, de una entrega maravillosa» y un reparto que «legendario, que marca un antes y un después en mi vida musical». Lo encabezan Gregory Kunde, en el papel protagonista, y Carlos Álvarez y Krassimira Stoyanova como Yago y Desdémona, respectivamente.

Durante la presentación de la ópera, tanto el director como los cantantes subrayaron el hecho de que España se ha convertido en un «oasis» para la cultura en tiempos de pandemia. «El día del estreno acabaré con cincuenta y cuatro semanas sin subir a un escenario con público», comentó Kunde. Dudamel señaló que «el arte formará parte de la recuperación del espíritu de la sociedad, por lo que asumir ahora retos como montar este ‘Otello’ tiene una importancia aún mayor de lo que es habitual».

Carlos Álvarez, por su parte, felicitó al Liceo por «tener el valor de usar todos sus recursos para que podamos volver a una situación de bienestar social y mental» a través de la cultura. Dando un paso más allá, reivindicó actividades como las que promueven instituciones de la talla del Liceo, «no son entretenimiento, la gente no viene aquí para tomar algo con los amigos sin mascarilla», sino reflexión sobre la sociedad, sus retos, sus problemas y sus soluciones. «Los que tienen que tomar las decisiones —añadió— tienen que ver la diferencia, y las medidas que se toman para permitir o no determinados espectáculos no pueden ser las mismas para todos».

La producción que se estrena el sábado y que podrá verse en once funciones hasta el 14 de abril fue creada para la Ópera de Munich hace tres años. Su directora de escena, Amélie Niermeyer, plantea la figura de Otello como la de una persona «que vuelve traumatizada de la guerra, que ha perdido la confianza en sí mismo» y por tanto es vulnerable a la manipulación de Yago, que «no solamente es el malo, sino que se nota que disfruta cada vez más de la maldad». Visualmente, la acción se sitúa en una sala que se va mostrando desde ángulos diferentes, con dos únicos colores: blanco y negro. «El blanco es la esperanza, pero Otello pasa cada vez más tiempo en la sala oscura», detalló Niermeyer.

Durante toda la presentación, el batuta no ahorró elogios hacia un teatro y una ciudad en los que aseguró sentirse «en casa». Se ha especulado sobre una futura presencia aún más frecuente en la capital catalana si Dudamel acaba siendo nombrado director de la Ópera de París, pero el maestro evitó entrar en detalles sobre esta cuestión y se remitió a lo que ya se sabía: «Vuelvo la próxima temporada a dirigir ‘La flauta mágica’ de Mozart», dijo, cómo no, entre sonrisas.