CC.OO denuncia la precariedad laboral y el control sobre los ‘riders’

Comisiones Obreras (CC.OO) ha denunciado este jueves la precariedad laboral que viven día a día los ‘riders’, o repartidores de pedidos a domicilio. En un informe elaborado a partir de 18 entrevistas a repartidores de Glovo, Deliveroo y UberEats, el sindicato detalla las condiciones de trabajo a las que están sometidos. Dani Garrell, sociólogo y miembro del Centre d’Estudis i Recerca Sindicals (Ceres), ha recalcado que este modelo de negocio se basa en “intentar controlar al trabajador al máximo y eludir la responsabilidad legal sobre él”, y ha afirmado que “si los trabajadores tuvieran más y mejores opciones laborales, el modelo tendría unas posibilidades de desarrollo limitadas”.

El sueldo de los ‘riders’ se calcula según la cantidad de pedidos que completan, no según las horas trabajadas. El informe de CC.OO indica que la tarifa mínima por pedido es de 1,60 euros en Glovo y UberEats, y de 2,90 en Deliveroo. Pero estos precios han disminuido desde el inicio de la pandemia, cuando el sueldo máximo que se podía ganar estaba en los 3.500 brutos mensuales. Actualmente, los ingresos más altos giran en torno a los 1.300.

Además, en el caso de Glovo y UberEats, los repartidores lamentan el sistema de puntos de las cuentas, según los que se calculan las horas que pueden trabajar o se les asigna una mayor cantidad de pedidos. “Para hacer pedidos es estar ahí pasando horas. La única condición para quien no tiene puntos es estar pendiente y pasando horas. Todo el día ahí como un esclavo”, denunció uno de los entrevistados. “Para mí fue muy difícil en verano, porque no hice dinero. No me asignaban ni una hora”, añadía otro. Carmen Juares, responsable de Nuevas Realidades del Trabajo y Precariedad dels sindicato, ha informado que de media los riders están conectados seis días a la semana entre 8 y 10 horas al día.

Aun así, los máximos sueldos se refieren solamente a los trabajadores registrados en el Régimen Especial de Trabajadores. En el caso de los trabajadores inmigrantes, en su mayoría sin permiso de trabajo, suelen ganar una cantidad mucho menor, ya que para poder trabajar alquilan las cuentas y dan un porcentaje de sus ingresos al propietario. “Las empresas de entrega de comida se sustentan sobre estas personas”, ha explicado Dani Garrell, “y se aprovechan de su vulnerabilidad y necesidad de trabajar”.

El pasado 11 de marzo, el Ministerio de Trabajo, los sindicatos y las patronales llegaron a un acuerdo sobre el texto final de la llamada Ley Riders, que regulará las relaciones laborales entre repartidores y empresa. Su objetivo principal es prohibir los falsos autónomos, es decir, los ‘riders’ serán dados de alta como trabajadores y no contratados como autónomos. Para evitar esto, Glovo, UberEats y Deliveroo, entre otras, deberían demostrar que los repartidores son autónomos, eliminando todos los elementos de control, penalización y asignación de horas de sus aplicaciones. La ley aún no ha entrado en vigor, por lo que estas empresas tienen tres meses de margen para adaptarse a esta nueva norma antes de poder ser penalizadas.

Denuncias de agresiones sexuales
En el informe de CCO.O, 11 de los 18 entrevistados afirmaban haber sido víctimas o conocer a alguien víctima de agresiones sexuales durante las entregas de comida a domicilio. Las repartidoras se encuentran habitualmente “en situaciones de riesgo, inseguridad y acoso sexual”. Hombres que abren la puerta desnudos o que piden el número de teléfono y, al ser rechazados, dan una mala puntuación a la ‘rider’, lo que provoca que su cuenta sea bloqueada varios días y no pueda trabajar. En lo que respecta al protocolo de actuación en este tipo de casos, uno de los entrevistados dijo que “ni se ha comunicado nada ni hemos oído hablar del tema”.