Bigote Arrocet, desde su exilio: «Voy a volver a España»

No está desaparecido ni huido aunque el coronavirus aceleró su intención de cruzar el charco. Bigote Arrocet se enfrenta, desde Chile, a los avances de una pandemia que le ha obligado a tomar medidas drásticas para evitar un contagio. A sus setenta y tres años, el humorista gestiona sus asuntos personales y los profesionales con rutina admirable. Hace deporte, lee y desarrolla su faceta pictórica cada vez con mayor perfección: «Con todo lo de la pandemia está siendo muy difícil trabajar en lo mío, pero yo tengo siempre cosas que hacer aquí. Siempre hay algo que hacer cuando estoy aquí», dice al otro lado del teléfono.

Convencido de que haberse ido durante un tiempo fue la mejor de las decisiones, Bigote desmiente aquellas informaciones que sostenían que no regresaría a España. Desde su cómodo exilio mediático, reconoce que este país es también el suyo. Fue testigo de sus mayores éxitos profesionales y también de su ajetreada vida sentimental: «Claro que voy a volver a España. Evidentemente que lo haré pero ahora en las condiciones que está es medio difícil. Cuesta mucho salir y hace frío, mientras que aquí estamos en pleno verano». Acompañado de su familia, protegido por el calor del hogar y «haciendo todo tipo de cosas diferentes a la vida artística», Bigote también se preocupa por quienes nos encontramos al otro lado de la orilla: «Estoy enterado de todo lo que pasa en España, espero de verdad que no lo estéis pasando demasiado mal».

El retorno de Bigote será más pronto que tarde. Sobre la mesa ya tiene una oferta en firme para participar en un programa musical que ha sido toda una revelación. Sería su mejor desembarco ahora que los artistas de antaño vuelven a tener cabida en la pequeña pantalla.

Además, quienes le conocen me explican que, a su regreso, no tendrá inconveniente en mantener aquella conversación que quedó pendiente con Teresa Campos. Aunque su amor es ya ceniza (casi) imposible de avivar, tiene la convicción de que una charla desenfadada sanará las heridas que todavía siguen abierta. Sobre todo en el corazón de la presentadora que aún sufre taquicardias cuando escucha su nombre. Se refiere a él en pasado pero los que están cerca confiesan que todavía bebe los vientos por él. Tal vez por eso sigue siendo doloroso pronunciar su nombre.