Arcos chinos

Y ahora los arcos chinos, ¡pues vale! El barrio de La Roqueta requiere de inversiones, arreglos y mejoras, algo más que un ‘lavado de cara’. No hay más que darse un paseo y verlo con tus propios ojos, algo que, al parecer, los ediles del Ayuntamiento de Valencia hacen poco. Solo así se entiende la última genialidad de su equipo de gobierno: los arcos chinos.

Si llegas en tren a Valencia será casi lo primero que te encuentres. Como vengas medio dormido en el AVE y al abrir el ojo te encuentres esa imagen, dudarás si te equivocaste de tren o si estás siendo objeto de una broma con cámara oculta. La respuesta en ambos casos será no. Habrás llegado a la Valencia de Joan Ribó. La de los arcos chinos, la de los maceteros, la de los fracasados huertos urbanos, la de las cabalgatas de reyes en pandemia y magas republicanas en enero, esa Valencia.

Si lo que buscan es imitar porque los han visto en películas, también vamos mal. Si lo quieres ‘colar’ como una iniciativa popular, vamos peor, si además lo han votado apenas 300 vecinos. Creo en los presupuestos participativos, aquellos que incluyen la opinión del ciudadano en ciertas inversiones, pero no en su utilización política. Si soy concejal, se me ocurre una bobada y maniobro para se proponga vía propuesta ciudadana, además de cutre es irresponsable. Les da igual.

Imagen de archivo de la entrada al barrio de «Chinatown» en Boston

REUTERS
Y mientras tanto, la atención se desvía a dos arcos chinos de dudoso gusto estético y nula representación para la cultura, tradición o historia de la ciudad. Valencia acumula atenciones por parte de su ayuntamiento más importantes para la ciudad y sobre todo para sus ciudadanos.

El último infobarómetro municipal, impulsado por el propio Ayuntamiento, desgrana que el 43 por ciento de los habitantes de Valencia demandan más zonas infantiles, el 23 por ciento más zonas de aparcamiento, el 16 por ciento piensa que en Valencia hacen falta más recintos deportivos y el 10 por ciento quieren en la ciudad más espacios culturales. Pues después de esto, los arcos chinos nos van a quedar preciosos, por no emplear otro termino.