Hong Kong prohibirá las máscaras en las protestas para sofocar la revuelta por la democracia

Incapaz de sofocar la agitación social, el Gobierno de Hong Kong prohibirá a partir de este viernes las máscaras en las protestas contra el autoritarismo de China, que duran ya casi cuatro meses. Así lo recogen el periódico «South China Morning Post» (SCMP) y otros medios locales, que informan de que la jefa ejecutiva, Carrie Lam, convocará una reunión especial de su gabinete para anunciar la decisión. En virtud de la Ordenanza de Regulaciones de Emergencia, que se remonta a la época colonial británica porque data de 1922, las autoridades pueden «imponer las normas que consideren deseables para el interés público» en «caso de urgencia o peligro» y sin necesidad de que las apruebe el Parlamento local.

En caso de confirmarse, se trata de un intento desesperado por atajar las protestas que sacuden a la ciudad desde principios de junio, que empezaron contra la ya retirada ley de extradición a China de forma pacífica pero han derivado en una violenta «guerrilla urbana» que cada fin de semana se enfrenta a la Policía y provoca numerosos destrozos. Pero la gota que parece haber colmado la paciencia del Gobierno local fue el martes. Con motivo del Día Nacional de China, que celebraba además el 70º aniversario del régimen comunista, estallaron por toda la ciudad los choques más violentos desde el principio de la revuelta, que dejaron las cifras récord de 269 detenidos (93 de ellos estudiantes) y 117 heridos, uno de ellos por un balazo de la Policía.

Para ocultar su identidad y protegerse de los gases lacrimógenos con que los «bombardean» los antidisturbios, los manifestantes portan desde sofisticadas máscaras con filtros hasta caretas de Guy Fawkes, el revolucionario inglés famoso por la película «V de Vendetta». Aunque la nueva normativa dará más poder a los agentes para llevar a cabo detenciones, no parece probable que disuada a los manifestantes más radicales, en su mayoría jóvenes y adolescentes, que no dudan en desafiar las prohibiciones de las marchas y asambleas que no obtienen la Carta de No Objeción de la Policía.

Con esta medida, las autoridades pretenden intimidar a los manifestantes para mermar la masiva asistencia a las protestas, que suelen desembocar en violencia y vandalismo. Desde la caótica jornada del martes, en que la Policía disparó casi la mitad de gases lacrimógenos que en los tres meses y medio anteriores, numerosos grupos afines al régimen chino vienen pidiéndole al Gobierno local que declare el estado de emergencia. Entre ellos destacan la Alianza Democrática para la Mejora y el Progreso de Hong Kong, la Federación de Sindicatos y la Asociación de Jóvenes Policías, que reclaman el toque de queda y más poder legal para retener e interrogar a los detenidos hasta 90 horas, en lugar de las 48 pertinentes. Pero, en caso de aprobarse esta ley “anti-máscaras”, será un nuevo agravio para los manifestantes y el bando democrático, que alertan de la pérdida de libertades que sufre esta antigua colonia británica, mayores todavía que en el resto de China, por el creciente autoritarismo de Pekín.

A tenor del SCMP, al menos quince países democráticos, como Estados Unidos, Canadá, Europa y Francia, prohíben las máscaras en las manifestaciones, pero son ampliamente usadas para ocultar la identidad de quienes participan en las protestas.