«El discurso de Trump es una de las causas de la masacre de Texas»

Antes de venir a visitar El Paso, Donald Trump le mandó un recado a quien hoy es uno de los hijos más ilustres de esta ciudad fronteriza, Beto O’Rourke. «¡Quédate callado!», le dijo el presidente a través de Twitter, después de que el político demócrata le llamara supremacista y le acusara de ser el responsable moral del odio que el domingo propició la matanza de 22 personas en un centro comercial frecuentado por mexicanos. Ante la provocación, O’Rourke (El Paso, 1972) hizo todo lo contrario y aprovechó las horas que el presidente pasó en esta ciudad todavía traumatizada para hablar más, más alto y más claro. Participó micro en mano en una concentración de repulsa contra Trump, visitó el lugar de la masacre y consoló a los supervivientes, a los que abrazó y dio su número de móvil y su dirección de correo electrónico personal.

Allá adonde fue, a O’Rourke le siguió una multitud de seguidores, en su mayoría hispanos y en buena parte inmigrantes, que recientemente han hallado en este joven candidato a las primarias del Partido Demócrata el referente moral que no encuentran en el actual inquilino de la Casa Blanca. Entre una entrevista de televisión y otra, este diario habló con O’Rourke el miércoles por la tarde, en un aparcamiento a 20 metros escasos del Walmart donde el domingo tuvo lugar la tragedia.

La conversación fue en español, un idioma que el candidato habla casi a la perfección.

¿Cree que son más vulnerables los hispanos hoy a causa de los discursos del presidente Trump?

Sí. Por sus palabras, su racismo y el odio que ha manifestado hacia las comunidades de inmigrantes. ¡Si hasta ha descrito la llegada de inmigrantes como una invasión! ¡Los ha declarado una amenaza! En varios discurso ha llamado a los mexicanos violadores y criminales.

Pero ¿qué efecto real tiene ese discurso del presidente?

Provoca miedo, pero no sólo entre los inmigrantes. También quiere que este país tenga miedo de esos inmigrantes, sobre todo de los hispanos. Ese es el problema. Es una de las causas de lo que pasó aquí el sábado.

¿Responsabiliza entonces al presidente de lo que pasó aquí el sábado?

Sus palabras son una de las causas, sí.

¿Qué solución puede haber a este problema?

Hay que acabar con esa forma de hacer política aquí en los Estados Unidos. Y es necesario que mostremos orgullo de ser parte de la comunidad de El Paso, pero no sólo de eso. Tenemos que estar orgullosos de ser parte de Ciudad Juárez [la parte mexicana de la zona metropolitana] y de estar en la frontera. Debemos estar orgullosos de los inmigrantes y de los hispanos en este país. Tenemos una historia compartida muy valiosa en esta comunidad.

En países como España hay una regulación de armas mucho más dura. ¿Es un modelo a seguir para EE.UU.?

Sí. Necesitamos una revisión de antecedentes mucho más estricta antes de que se permita la compra de un arma, eso es una ejemplo claro. También debemos prohibir la venta de armas de asalto [fusiles] como la que se empleó el sábado aquí en El Paso.

Entre 2013 y enero de este año, O’Rourke fue diputado en la Cámara de Representantes, donde representó a El Paso. En noviembre perdió por apenas un 2,6% de los votos la elección para convertirse en uno de los dos senadores por Texas. Conoce bien Washington y lo complejo que es reformar las leyes de tenencia de armas.

¿Hay apoyo en el Capitolio para restringir la compra de pistolas?

Sí, hay apoyo bipartidista para ello, estoy convencido. Hay republicanos que quieren hacerlo. Pero para lograrlo se necesita liderazgo en el Congreso y se necesita también que el presidente tome la iniciativa para hacerlo.

Usted denuncia que la comunidad hispana y su legado están sometidos a ataque. ¿Qué deben hacer los hispanos para defenderse?

Compartir su historia. Y recordar que hay comunidades como esta, la de El Paso, que es un 80% hispana. Eso es una parte importante de este país.

El presidente Trump dijo que esta era una de las ciudades más inseguras del país como argumento para construir el muro…

Para nada, esta es una de las comunidades más seguras del país. Es una zona muy segura precisamente porque en su mayoría la conforman inmigrantes. Quienes vienen a este país desde otros países del mundo nos hacen mejores. Mejoran nuestra calidad de vida y nuestra seguridad. Esta ciudad es la prueba.

En la matanza hubo unos 30 heridos, cinco de ellos siguen graves. Hubo mexicanos en Ciudad Juárez que quisieron donar sangre pero les impidieron la entrada. ¿Lo sabía?

Sé que se impide entrar a peticionarios de asilo que han querido donar sangre tras la matanza. Soy partidario de que quienes solicitan asilo a EE.UU. se queden aquí mientras se deciden sus casos, y de que tengan la libertad de donar sangre y ayudar como puedan a esta comunidad. De todos modos para poder cambiar esta situación y estas normas es necesario cambiar al presidente.

Para las elecciones queda más de un año.

Mientras, haré todo lo que pueda como miembro de esta comunidad para cambiar esa situación y asistir también a la gente que está esperando en los albergues en Ciudad Juárez.