El Covid-19 avanza en Iberoamérica tras su leve impacto inicial

La historia, si el Covid-19 no la envenena más, demostraría que, por primera vez, la América hispana podría superar una crisis planetaria con mejores resultados que la vieja Europa y Estados Unidos. El continente más desigual del mundo supo aprovechar la ventaja inicial del aterrizaje tardío del virus y -con excepciones como Brasil y México- reaccionó a tiempo para evitar el exterminio fulminante que los agoreros anticipaban. Dicho esto, el coronavirus no se rinde y los últimos días reapareció de forma preocupante. Los contagios en la región rondan los 645.000 casos y el número de muertos las 35.000, una anécdota (trágica) si se compara con las cifras de la UE o las 28.628 muertes oficiales que reconocía ayer el Gobierno de Pedro Sánchez.

En este escenario, Brasil (20.047 muertes), México (6.510), Perú (3.148), Chile (630) y Argentina (419) sufren repuntes alarmantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció el viernes que Latinoamérica se convirtió «en un nuevo epicentro» del virus.

Brasil, centro de la epidemia
En el ojo de la pandemia se sitúa Brasil, con el 57% de los decesos de la región. Rogelio Schietti, juez del Tribunal Supremo, declaró, tras la dimisión del segundo ministro de Sanidad en dos meses de Bolsonaro, que el país más grande de Sudamérica «está fuera de control en material sanitaria». Pero en política tampoco las cosas le van bien, cada día más acorralado por Sergio Moro, su exministro de Justicia y «chivato» de sus atropellos a la Policía para encubrir la corrupción familiar. La filtración del vídeo de un Consejo de Ministros donde Bolsonaro confiesa sus intenciones empeoró su situación.

Los números de Brasil, tercer país del mundo en contagios, por detrás de EE.UU. y Rusia, distorsionan una estadística pendiente de doblar la curva o entrar en la fase de «meseta», a la que se acerca, pese a los cimbronazos, buena parte de la región.

Las burlas de AMLO en México
El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se burló de lo que sucedía al otro lado del Atlántico y ahora reacciona con una desescalada en los «municipios de la esperanza», más de trescientas localidades libres de Covid, según las cuentas de AMLO.

Los contagios siguen en Perú
El comportamiento de Perú es diferente. Hizo los deberes con anticipación, pero los contagios, 110.000, no cesan. «Cuando vayan a comprar frutas y verduras al mercado, se van a llevar de yapa (propina) el Covid-19», advirtió Martín Vizcarra. La popularidad del presidente por la gestión de la crisis amenaza con desinflarse debido al colapso del sistema sanitario y de rebote, el económico. La población no resiste el encierro con los bolsillos vacíos y se registran movilizaciones en las calles, especialmente en Lima, la ciudad más afectada.

De Colombia a Ecuador
Las capitales suelen ser los focos mayoritarios de infección y muerte en la región. Así sucede en Colombia (652 muertos) con Bogotá, Argentina con Buenos Aires, Chile con Santiago o Asunción en Paraguay (apenas 11 muertes). Caso distinto es el de Ecuador (3.056) que superó la fase trágica donde los enterradores no daban abasto. En este país Guayaquil se lleva la palma de defunciones.

Corrupción en Bolivia
Un escenario similar se observa en Bolivia (215 muertes) pero en el departamento del Beni, líder en contagios por encima de Santa Cruz y La Paz. El Gobierno de Jeanine Áñez se enfrenta también a disturbios callejeros que exigen fecha para las elecciones, trabajo para poder comer y justicia contra la corrupción. La compra de respiradores a la empresa española GPA Innova, con sobreprecios descomunales (valían 7.200 dólares y Bolivia pagó 28.000 por unidad), provocó la detención del ministro de Salud, Marcelo Navajas, y salpica a intermediarios oficiales y hasta a los delegados del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) que había cedido los fondos para las adquisiciones.

Revueltas en Chile
Chile también se enfrenta al desafío de nuevos disturbios y ya registra conatos de revueltas. Con 18 millones de habitantes, los dos últimos días se dispararon los fallecimientos, un 29%, hasta superar las 600 muertes.

Las villas miseria de Argentina
Escenario similar vivió Argentina, con el foco puesto en Buenos Aires y la provincia, donde viven unos 14 millones de habitantes. En este perímetro se localiza el 90% de los contagios. En Argentina, el Ministerio de Salud informó que ayer, en apenas 24 horas, se contagiaron 718 personas y murieron 17. El total de infectados en el país es de 10.649 y el saldo de fallecimientos se sitúa en 433. Buena parte en las 4.300 villas miseria que se extienden por su territorio. Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, resumió el escenario en una expresión que suena familiar: «La normalidad no existe más, es un sueño». Lo opuesto que en Uruguay (20 muertes) y Costa Rica (10), los países con mejores resultados.

Cuba, Venezuela y Nicaragua
Las cifras de muertos y contagiados de las democracias, en algunos casos, son discutibles, pero las de las dictaduras modelo siglo XXI están bajo sospecha. Cuba reconoce apenas 89 muertos, Venezuela 10 y Nicaragua 17. Por su parte, el populista -y místico- Nayib Bukele establece en 33 el número de muertos en El Salvador.

Manifiesto de Vargas Llosa
El impacto del Covid-19 deja huella en gobernantes que se aprovechan de la tragedia para socavar democracias poco robustas o en dificultades. Una decena de expresidentes iberoamericanos y más de un centenar de intelectuales y políticos de 23 países suscribieron el manifiesto encabezado por Mario Vargas Llosa, en el que denuncian el uso de la pandemia como pretexto para el autoritarismo.

«Muchos gobiernos», observa el escrito del premio Nobel de Literatura, «toman medidas que restringen indefinidamente libertades y derechos básicos». En varios, añade, «impera un confinamiento, con mínimas excepciones, la imposibilidad de trabajar y producir y la manipulación informativa».

Esos reproches son los que recibe Alberto Fernández en Argentina, pero su popularidad, lo que obsesiona a un gobernante, todavía se mantienen en torno al 80%. «En las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua -añade el documento-, la pandemia sirve de pretexto para aumentar la persecución política y la opresión». Julio María Sanguinetti, Federico Franco, Mauricio Macri, Ernesto Zedillo, Luis Alberto Lacalle y José María Aznar, entre otras figuras destacadas, rubrican el documento.

El Gobierno argentino amenaza con colarse en las empresas que están dando manotazos de ahogado. Los Fernández (Alberto y Cristina), en una decisión surrealista, prohibieron los despidos y en simultáneo impusieron, de producirse, una doble indemnización. Las empresas auxiliadas, algo que se entiende, no podrán repartir dividendos durante dos años.

Lo que resulta chocante, y de nuevo recuerda al Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, es el anuncio de un impuesto a la riqueza impulsado por Máximo Kirchner y el «ciberpatrullaje» de las informaciones y las redes sociales, para detectar «el humor social», según expresión de la ministra de Seguridad, Sabina Frederic. La respuesta de su antecesora en el cargo, Patricia Bullrich, fue inmediata: «Se llama espionaje y es un gravísimo delito».