China quiere imponer un «toque de queda» para combatir la adicción a los videojuegos

Luchar contra la adicción a los videojuegos entre los menores. Este es uno de los desafíos que se ha marcado el gobierno de China, que pretende por «decreto» que los aficionados menores de 18 años consuman ocio electrónico como máximo noventa minutos diarios. El periodo contemplado por estas controvertidas pautas se extiende entre las 22.00 y las 8.00 horas. Este veto que restringe el uso de esta oferta de ocio muy popular no solamente en el país también contempla que se pueda jugar como mucho tres horas durante los fines de semana. Algo que, en la práctica, es poco probable cumplir.

La medida se enmarca, a juicio de los expertos, dentro de la política del gobierno chino de controlar a la población. Un país que ha desarrollado un sistema de puntuación ciudadana y ha extendido sistemas de vigilancia incluso mediante tecnologías biométricas. Para el secretario técnico de la Asociación Española de Empresas Desarrolladoras (DEV), Emanuele Carisio, esta política es «innecesaria» y «no se puede aplicar al mundo occidental» porque, en su opinión, es un «país totalmente distinto».

China es, solo por detrás de Estados Unidos, el segundo mayor consumidor de videojuegos del mundo y una de las grandes potencias mundiales. Una de sus grandes empresas, Tencent, tiene procedencia china y es propietaria de una de las mayores licencias del mundo, «Fortnite». Uno de los grandes fenómenos de los videojuegos que se ha convertido en el título que más dinero ingresa anualmente. Estas pautas también imponen una serie de restricciones sobre la cantidad de dinero que los menores pueden transferir a sus cuentas de juego online. Así, los jugadores de entre 8 y 16 años solo pueden recargar 200 yuanes (25 euros) por mes, mientras que la cantidad máxima para los entre 16 y 18 años será de 400 yuanes (50 euros).

En declaraciones a la agencia estatal de noticias Xinhua, un portavoz de la administración ha asegurado que las nuevas reglas tienen como objetivo crear un «espacio claro en Internet» y «proteger la salud física y mental de los menores». China es, en la actualidad, el segundo mercado de los videojuegos del mundo y representa, además, una cuarta parte de los ingresos mundiales, según la firma de investigación de mercado Newzoo. Se espera que los ingresos totales alcanzaran los 35.000 millones de euros en 2018.

Acerca de la supuesta adicción de los menores a los videojuegos, el Gobierno de España ha querido incluir las nuevas tecnologías. Se trata de un largo debate en el que este sector, que mueve más dinero que la música y el cine juntos en nuestro país, continúa asociado a ciertos estigmas del pasado. En el caso de China, la aplicación de una especie de «toque de queda» es «muy complicado» por la propia naturaleza del medio. La administración también está trabajando con la policía para crear un sistema de registro de nombres reales y permitir a las compañías de videojuegos verificar la identidad de sus usuarios con la base de datos nacional.

Para Carisio, esta propuesta entronca en la «óptica de control de la población» que ha desarrollado el país asiático en las últimas décadas. «Todo lo que, según ellos, que no entra en términos de productividad, lo quieren limitar. Pero todo el ocio está limitado, no solo el electrónico», apunta. A su juicio, un veto similar En España «sería imposible». Máxime a que la industria cuenta con fuertes medidas de regulación, sistemas de calificación de edades y códigos de control para el consumo. El objetivo para evitar posibles adicciones y abuso de contenidos inapropiados es, en su opinión, «empoderar a los padres para que tengan el criterio y conocimiento sobre la vida de sus hijos».